UN AÑO DE BAHA 5 Y EL IMPLANTE CARINA

Ha pasado ya un año desde que el Baha 5 se incorporó a mi vida cotidiana. No soy persona dada a la hipérbole, me gusta a estas alturas de mi vida tomarme las cosas a tragos pequeños, dando tiempo al reposo y la mesura, por lo que un año me ha parecido un tiempo lo suficientemente largo para evaluar con mayor base la integración del Baha 5.

Por otro lado, en enero de este año fui implantado con el Carina, también de la misma empresa: Cochlear. Con este último implante aún estoy en fase de calibración por lo que avanzaré algún esbozo de la experiencia Carina pendiente de su total “puesta a punto”.

 

BAHA 5

La valoración del cambio que para mí ha supuesto pasar del Baha Classic al Baha 5 puede resumirse en un solo adjetivo: espectacular.

Vivo en otro mundo desde que soy usuario de la calidad de sonido y la conectividad inalámbrica que ofrece el Baha 5. En la anterior entrada y su actualización he dado buena cuenta de las posibilidades que brinda el cacharrito. Sólo queda ratificar que desde el año transcurrido no ha mermado ni un ápice su calidad y sus posibilidades. Sigo utilizando la conexión inalámbrica en sus tres vertientes:

  • Teléfono móvil
  • Dispositivos de audio (mp3, etc.)
  • Televisión

Me he hecho un adicto a los Podcast que escucho mientras paseo por mi ciudad o en el coche. Antes un viaje largo se me hacía muy pesado, ahora es una delicia. Igualmente se me hacen más livianas las horas en el trabajo Y así en un montón de situaciones más. Y todo ello ocurre sin que nadie sepa lo que está pasando en el interior de tu cabeza, no hay cables ni pista alguna de la suave música que acompaña una conversación o un tranquilo paseo.

La calidad del sonido me sigue resultando inmejorable y no se me ocurre qué pueda incorporar Cochlear en posteriores versiones del sistema Baha, pero la imaginación y las posibilidades tecnológicas parece que no tienen límites. Estaremos pendientes.

Es tal la valoración de la mejora en calidad de vida proveída por el minúsculo aparato que no he dudado en hacerme el contrato de Mantenimiento y Reposición (creo que se llama así) con la empresa Suministros Hospitalarios, este contrato consiste básicamente en 1) tienes cubierto durante 5 años el coste de cualquier rotura, 2) en caso de avería te prestan un procesador de la misma ganancia que el tuyo  mientras se repara, y 3) por último y más interesante: a los 5 años te dan un procesador nuevo con la última tecnología Baha que haya en el mercado bajo tu necesidad audiológica, así pues si ha variado tu audición el nuevo procesador estará acorde a esa nueva necesidad. Todo esto te asegura estar siempre cubierto de cualquier problema y a la última de las actualizaciones tecnológicas. Me cuesta sobre los 100 euros al mes, no sale nada barato pero la tranquilidad que me da asegurarme todo lo anterior no tiene precio. Valoro mucho más tener cubierta esta audición ante cualquier eventualidad que estar a la última de coche, móvil o plataforma de videojuegos.

 

CARINA

Ocho meses de uso del Carina, con las prevenciones lógicas de no estar en mi caso totalmente “afinado” el implante, puedo avanzar los siguientes titulares:

1) El implante Carina me ha permitido disfrutar de audición en situaciones en que anteriormente no era posible con el Baha, a saber: sudor, lluvia, ducha, baño en el mar, etc.

Desde los nueve años en que empecé a perder la audición no había oído algunos sonidos que he recuperado de nuevo con el Carina como por ejemplo el agua cayendo en la ducha.

He vuelto al gimnasio o a la playa sin el miedo a que la gente me hablara. La cuestión del tiempo meteorológico tampoco me condiciona hoy en día ninguna actividad que haya de realizarse en exteriores.

Ha de concluirse pues que el Carina, al ser un sistema totalmente implantable, provee de una autonomía que en ciertas circunstancias muy concretas no puede ofrecer cualquier sistema de audición externo.

2) A día de hoy, y como he dicho antes, pendiente de total calibración personal, la calidad de audición del Carina es inferior a la que disfruto con el Baha 5. La misma conclusión es válida para el apartado de la potencia de volumen. Es posible que esta apreciación pueda variar en los próximos meses una vez realizados todos los ajustes precisos.

3) Cuando he llevado los 2 sistemas conectados a la vez la experiencia de la audición se ha convertido en algo demasiado estridente por lo que finalmente he tenido que desconectar el Carina y quedarme con el Baha. También ha de hacerse constar que a día de hoy el Carina no incorpora tecnología inalámbrica (aunque creo que se atisba en el horizonte) por lo que para mi, de momento, el Carina es un sistema de audición auxiliar que incorporo cuando tengo que desconectar el Baha en las situaciones anteriormente descritas.

Espero que estas experiencias puedan servir de guía a pacientes que estén dudando sobre si implantarse y en su caso por qué tipo de implantes decidirse. Evidentemente todo esto bajo las preferentes indicaciones del otorrino, el cual nos aconsejará en base al resultado de las pruebas audiológicas que necesariamente han de hacerse para orientar en este tipo de cuestiones.

Septiembre/2016

 

MI ENCUENTRO CON EL BAHA 5 (CARTA ABIERTA A LOS POBRES OYENTES)

Nací en el año 1963. No puedo ocultarme que mi ya “mediana-larga” vida ha quedado profundamente marcada por los cambios causados por la tecnología. Vienen ahora a mi memoria los recuerdos de una plácida existencia sin la presencia de aparatos como el móvil, el ordenador personal, el televisor ultraplano, Internet, GPS, minúsculos reproductores digitales y un largo etcétera. Sin embargo, a fuerza de ser sinceros hemos de reconocer que todos ellos nos han hecho la vida más fácil e interactiva.

A pesar de dicho reconocimiento, a estas alturas del partido, uno ya tiende a desconfiar casi por norma de la parafernalia que en forma de promesas milagrosas acompañan a la presentación de un nuevo producto tecnológico, y no es la primera vez que dichos supuestos milagros ha quedado reducidos a un mero “bluf” al comprobar que no se trataba de nada que mejorara notablemente lo ya existente.

Con esa mentalidad fui al encuentro del procesador Baha 5, quizá mayormente impelido por la acuciante necesidad de jubilar el Baha Classic, el cual llevo utilizando desde hace nada menos que 15 años. El Classic y yo nos hemos sido fieles mutuamente sin que nos hayamos defraudado en cuanto a los cuidados y calidad de audición que nos hemos prodigado. Pero si hay algo que caracteriza eternamente a la vida es su impermanencia, y en este caso el cambio se materializó en forma de un nuevo minúsculo procesador que al lado de su lejano antecesor parecía casi algo de ciencia ficción. No me pareció en un primer momento que algo tan sumamente pequeño pudiera albergar la tecnología suficiente para mejorar sustancialmente mi vida.

Enorme error de apreciación.

Para aquellos que puedan estar pensando en cambiar de procesador, o incluso implantarse, quizás todo lo que vaya a decir a continuación sobre el Baha 5 pueda servir de guía a la hora de decidir qué hacer, en un sentido o en otro. No es otra mi pretensión que, desde la perspectiva del sordo profundo, poner en palabras entendibles para otras personas en la misma situación, mi experiencia en el uso intenso del procesador durante 8 días llevando al límite las posibilidades del mismo en varías situaciones y ambientes.

Para empezar, y con el lógico salto tecnológico que suponen 15 años de distancia entre un procesador y otro, puedo decir sin duda alguna que la audición con el Baha 5 es de una calidad apabullante. En el momento en que me lo puse por primera vez me encontraba en una sala, donde previamente se me había realizado una audiometría, con dos personas más, la puerta estaba entreabierta y al fondo del pasillo había gente hablando. En este punto he de pararme para destacar una sustancial diferencia: mientras que antes podía llegar a oír dos voces simultáneas en forma de insufrible barullo caótico e ininteligible ahora la gran diferencia es que con el Baha 5 se trataba de voces claramente distinguibles y que no me causaron el espontáneo gesto de bajar el volumen. Es decir, la audición era plenamente cómoda.

Las dos personas que se encontraban en la sala empezaron a hablar a la vez durante un rato y descubrí que, incluso con los ojos cerrados, podía dirigir la atención hacia una u otra voz y entender lo que estaba diciendo cada persona por separado, cosa impensable anteriormente.

Con la sorpresa inicial de encontrarme con lo que yo supuse en ese momento era lo más parecido al sonido natural (cosa que no puedo afirmar con rotundidad ya que no guardo memoria de dicho sonido al haber perdido la audición siendo muy pequeño) empecé a experimentar con las opciones que me brindaba el uso del aparatito y que desarrollaré en forma de apartados titulados.

Hay una cosa que me gustaría reseñar antes de empezar a hablar de las probaturas con el Baha 5 y sus resultados. Todas las entradas de audio inalámbricas en el procesador se reproducen DENTRO DE MI CABEZA, sé que esta es sólo una expresión que seguramente no tendrá mucha trascendencia para el lector y no encuentro palabras que puedan llegar a describir que es lo que ello realmente supone. El mundo del sonido al que accedí con el Baha 5 se incrementó exponencialmente al “sentir” los sonidos con la máxima perfección, el hecho de que aumentara el volumen de la audición no restaba ni un ápice la calidad de la misma, cosa que hasta ahora no me había ocurrido nunca, anteriormente debía elegir entre volumen o calidad. Toda una sorpresa escuchar DENTRO DE MI CABEZA y de esa manera.

Por otra parte, todo lo que ocurre DENTRO DE MI CABEZA le es totalmente ajeno a los que se encuentran a mí alrededor. Si me guardáis el secreto os puedo decir que me he construido un mundo de sonido paralelo en mi interior al que no tiene acceso absolutamente nadie. Sólo yo decido qué, como y cuanto ocurre en ese mundo interior paralelo.

Y eso es una autentica pasada.

Si os interesa y sois un poco pacientes podréis descubrir escondidos entre las líneas de los siguientes apartados algunos detalles de ese mundo paralelo.

 

PROGRAMAS AMBIENTE

Baha 5 tiene 4 programas que por defecto lleva incorporado (personalizado con la audiometría que se me realizó) y que corresponden con los 4 ambientes sonoros en los que habitualmente nos desenvolvemos: NORMAL – RUIDOSO – MUSICA – EXTERIORES.  Me informaron que se pueden sustituir a voluntad uno o más programas por otros en los que el implantado se tenga que mover por razones laborales o de cualquier otra índole. Durante los 8 días que he llevado el Baha he estado cambiando habitualmente y puedo decir que he utilizado en mayor medida el Normal seguido del de Exteriores y el Ruidoso. El de Música lo he utilizado dos veces, una fue en el cine y otra en un pequeño concierto, donde sí pude apreciar una mejoría en la calidad del sonido con ese programa.

El primer día en la oficina fue un sorpresa mayúscula descubrir como el procesador atenuaba el casi atronador sonido de la cercana impresora en funcionamiento, cosa que anteriormente me llevaba a bajar el volumen del Baha Classic con los consiguientes problemas, sin embargo ahora el Baha me mantiene el sonido ambiente intacto y automáticamente reduce los que no me aportan nada sino todo lo contrario. Todo un lujazo.  Al parecer el Baha 5 está escaneando constantemente el ambiente sonoro que rodea al usuario y actúa en consecuencia.

En los ambientes muy ruidosos, con el segundo programa, esa cualidad correctora se acentúa, y percibo de forma indudable que alcanzo máximas cotas de confort en la audición cuando las circunstancias no son las más idóneas para ello.

En el ambiente de exteriores, tercer programa, el ruido del viento sigue siendo el que era aunque es cierto que algo mitigado, no sé si con reprogramación podría mejorarse la audición en exteriores, pero con esa “desventaja” he jugado toda mi vida y desde luego no desluce para nada todas las otras ventajas con las que contamos los usuarios de Baha 5.

Sin desmerecer en absoluto las ventajas auditivas que ha supuesto para mi la actualización del procesador de sonido, y que justifica por sí mismo su adquisición, he de decir que donde verdaderamente me ha dejado boquiabierto el Baha 5 ha sido en las enormes posibilidades de la conectividad inalámbrica, y que paso a relatar en los tres apartados siguientes.

 

TELEFONO MOVIL

Una vez conectado mi móvil (Samsung Note 3) con el Baha, pude empezar a comprender que el aparatito me iba a dar mucho juego. Todo lo que ocurre a nivel sonoro en el móvil es reproducido DENTRO DE MI CABEZA con una excepcional calidad de sonido, ya sea música, radio o conversación telefónica. El hecho de que la audición no sea externa mejora la comprensión sonora muy sustancialmente de tal manera que hay canciones que las “vuelvo a oír por primera vez” con pasajes sonoros o instrumentos que hasta este momento habían pasado desapercibidos para mi.  Cuando escuche música emitida desde el móvil por primera vez con el Baha 5 de forma inalámbrica tuve la misma sensación que cuando fui implantado por primera vez con Baha Classic hace ya 15 años, volver a experimentar nuevas sensaciones de las que no guardo memoria. Tengo que confesar que no pude evitar emocionarme nuevamente al escuchar la música de una manera radicalmente distinta a como lo había hecho hasta ahora. La música siempre ha sido muy importante en mi vida y no os podéis imaginar lo que ha supuesto para mi el percibirla y disfrutarla de esa manera tan… maravillosa, apabullante, espectacular… no sé, todos los adjetivos me parecen pequeños para describir la situación.

En cuanto a la conversación telefónica pasa tres cuartos de lo mismo, palabras que antes se me escapaban ahora las entiendo perfectamente. Todo ello aderezado por una excepcional potencia de sonido sin distorsión alguna y que controlo desde el propio móvil (con el volumen del móvil o a través del programa android desde el que puedo controlar más cosas como el cambio de programa o las conexiones streaming) o desde el mando a distancia que se facilita con el procesador auditivo.

 

ESCUCHAR MUSICA

Otro de los dispositivos inalámbricos que he estado disfrutando a tope a lo largo de esta semana pasada fue el micrófono y que tiene varios posibles usos.

1) Conexión a cualquier fuente de sonido como por ejemplo reproductor mp3, radio, ordenador etc.  Estuve probándolo en varios dispositivos y he de decir que las sensaciones han sido las mismas que las descritas anteriormente con el móvil, junto a una excepcional calidad de sonido hay que añadir la comodidad y libertad que da el poder manejarse en un radio de acción de unos cuantos metros sin ningún tipo de cable que entorpezca ni haga engorrosa la experiencia.

2) El micrófono lleva incorporado una pinza para poder engancharlo a la ropa de cualquier orador (lo más cercano posible a la boca) de manera tal que la voz del mismo se reproduce en el Baha 5 a una distancia bastante considerable, unos 10 metros según creo. Esta opción no he tenido oportunidad de usarla esta semana y espero poder hacerlo en breve plazo. Me imagino que esta opción supondrá una solución perfecta para estudiantes con pérdida auditiva. En mi caso recuerdo que debido a mi sordera profunda tuve que abandonar la Universidad en el primer curso ante la total desesperación por no poder oír nada de lo que ocurría en unas clases masificadas de hasta 400 alumnos. Espero poder asistir pronto a alguna charla pública y poder contaros cómo ha sido la experiencia.

 

OIR LA TELEVISION

Nada más llegar a casa conecto la televisión y voy escuchando las noticias desde la cocina mientras preparo la comida, o desde mi habitación mientras me quito los zapatos y me pongo cómodo, etc. El alcance es también bastante considerable (incluso con una pared de por medio) y la calidad auditiva al mismo nivel que todo lo descrito anteriormente, aunque evidentemente la música en su estado más puro la escucho desde el ipod a través del micrófono inalámbrico. Ahora es mi pareja la que me hace a mí la preguntita que yo había repetido infinidad de veces hasta este momento: ¿qué ha dicho? , en referencia a algo que se le ha escapado de la conversación en la película que en ese momento estemos viendo o la interesante entrevista de actualidad, una sonrisa de satisfacción se me escapa mientras le repito lo que yo sí he entendido perfectamente.

A todo lo dicho anteriormente de la conectividad inalámbrica a través de los tres dispositivos (para móvil, micrófono y para televisión) hay que añadir lo siguiente en referencia a los distintos escenarios donde los he probado:

1) EN CASA he estado probando las tres cosas, en mayor medida el inalámbrico para televisión. Si en cualquier momento el programa televisivo de turno no era de mi interés me conectaba al micrófono y podía escuchar música (con una cualidad excepcional, insisto) o la radio.

2) EN LA CALLE he disfrutado de la experiencia de ir escuchando PODCAST descargados previamente, sobre todo de ciencia, de historia y de cursos de inglés, mientras iba con mi pareja a hacer la compra. Lo mejor de todo ello es que ES TOTALMENTE COMPATIBLE LA EXPERIENCIA SONORA EXTERIOR Y LA INTERIOR, una no excluye a la otra, de tal manera que puedo estar escuchando de forma inalámbrica cualquier cosa SIN QUE NADIE LO SEPA y estar manteniendo perfectamente una conversación. Me imaginaba con un poco de sorna que podía incluso asistir a una reunión de trabajo de mucha importancia mientras escuchaba un partido de futbol sin que nadie se percatara del asunto.  O recitar un poema a mi pareja, previamente grabado, mientras me jactaba de haberlo aprendido de memoria para ella 🙂    Bromas aparte, es cierto que las posibilidades que se me han abierto con ese NUEVO Y MEJOR CANAL DE SONIDO, INDEPENDIENTE Y COMPATIBLE TOTALMENTE CON EL EXTERNO es algo de lo que estoy seguro voy a sacar muchísimo partido, y sé que a lo largo de los siguientes meses iré descubriendo aplicaciones que pueda disfrutar conforme se me vayan presentando nuevas situaciones.

3) EN EL TRABAJO he estado usando el micrófono y el móvil conjuntamente con el sonido ambiente. El dominio que he adquirido en muy poco tiempo del intercambio de las fuentes de sonido y de la potencia de volumen que necesito de cada una de ellos dependiendo de cada momento ha hecho que la experiencia sonora se convierta en algo radicalmente distinto de lo que había sido hasta ahora. Los sonidos ambientes estridentes o las voces excesivamente altas que hasta este momento me obligaban a bajar el volumen con la consiguiente perdida de audición y entendimiento ahora son mitigados de forma automática por el Baha 5 y me facilitan el desenvolvimiento laboral con mucha mayor eficacia.

4) EN ESPACIOS CERRADOS los insoportables ecos y distorsiones han desaparecido y han sido sustituidos por una perfecta comprensión de lo que escucho. Un claro ejemplo ha sido el cine o un concierto dado en un pequeño pub.

 

En cuanto a la experiencia inalámbrica…. Fijaos, ha sido tal la sorpresa de las posibilidades que me ha brindado la conectividad inalámbrica  que he llegado a pensar que hasta incluso siendo oyente merecería la pena implantarse. Puede sonar a burrada mayúscula, soy consciente de ello, pero esa es la razón de haber titulado la presente entrada en el blog como CARTA ABIERTA A LOS POBRES OYENTES. Era mi intención inicial usar el Baha 5 sólo por la mañana en el trabajo y guardarlo el resto del día para cuidarlo lo más posible mientras usabe el Classic.   Error. Me es imposible ahora prescindir de él en cada momento y situación del día.

 

Una vez os dije que consideraba un superpoder el hecho de tener la capacidad de convertir en silencio todo lo que ocurría a mi alrededor manejando el volumen del Baha Classic. Ahora puedo decir que he ganado nuevos y sorprendentes superpoderes sin necesidad alguna de tomar poción mágica ni de ser picado por una despistada araña radioactiva.

 

La tecnología sigue derribando barreras y permitiendo vislumbrar nuevos horizontes.

Os deseo que viváis intensamente CON TODOS VUESTRO SENTIDOS.

Jesús.

 

ACTUALIZACION.- (1 de noviembre de 2015) Ha transcurrido un mes desde que escribí la anterior entrada en el blog. Sólo me cabe decir que sigo utilizando día a día el Baha 5 y sigue deparándome muy buenos momentos. Como dije en su momento el procesador continua descubriendome nuevas aplicaciones que me facilitan el día a día, como por ejemplo el uso del gps en el coche, cuando en el pasado conducía yo solo apenas podía escuchar las indicaciones de audio que me transmitía el Google maps desde el móvil, ahora las escucho perfectamente con el Baha 5 sin interferencia de ningún tipo.

Finalmente asistí a una conferencia donde por fin pude hacer uso del micrófono con la inestimable colaboración del conferenciante, sólo puedo decir que la audición fue de lujo, no se me escapó ni una sola palabra a pesar de encontrarme en la séptima fila.

Mi vida tiene ahora Banda Sonora. Llevo casi permanentemente música que nadie oye excepto yo, puedo llevar una canción de rock duro a mucho volumen sin que nadie se percate del asunto, evidentemente prefiero llevar música más tranquila que me hace percibir la vida como más… brillante.

No puedo imaginar que otras tecnologías puedan llevar procesadores de sonido futuros que puedan mejorar las capacidades del Baha 5, es seguro que las habrá pero… CARPE DIEM!!

 

EN LA CÁMARA DEL SILENCIO

Yo tenía tan solo 3 años. Eso me dijo mi madre. Una noche de invierno ella se sorprendió cuando le pedí que apagara aquel infernal ruido. No había ningún ruido. Sólo existía en mi cabeza, y a partir de aquel momento me acompañó cada noche.

Ese fue el comienzo de un largo romance con el acúfeno que se ha quedado conmigo toda la vida. Una otitis mal curada con un año de edad me metió con el tiempo de lleno en el mundo de la sordera, sin embargo aquel ruido nunca desapareció. Lo único que pude hacer con él a lo largo de los años fue hacerme su amigo. Se hizo presente con más virulencia en las largas noches de dolor mientras la infección iba poco a poco invadiendo todos los tejidos internos hasta que a la edad de 9 años fui intervenido quirúrgicamente de urgencia.

Hoy por hoy y hasta donde yo sé no existe una cura definitiva para el acúfeno  (también llamado tinnitus). En mi entorno conozco bastante gente que padece esa dolencia y en algunos casos extremos ha llevado al sujeto paciente a la depresión ante la incapacidad para conciliar el sueño o poder concentrarse en el trabajo. Los diferentes remedios que se nos ofrecen suelen ser paliativos y no ofrecen garantías para todos los pacientes aquejados de esta dolencia.

En mi particular caso he de decir que la intensidad del acúfeno quedó muy mitigada cuando me implanté el Baha y a día de hoy es un sonido muy pequeño y no siempre se encuentra en primera línea.

El Diccionario de la Real Academia Española define el acúfeno como “Sensación auditiva que no corresponde a ningún sonido real exterior”. Yo no lo definiría como sensación, es más que eso, es un ruido real en nuestro interior, de diferentes intensidades que no corresponden, eso sí, con ninguna situación externa.

Pero quién mejor ha sabido retratar visualmente el acúfeno ha sido el director David Arratibel a través de su documental “Oírse”. Arratibel da voz a tres pacientes, tres historias, que cuentan desde la asunción de su dolencia cual es su visión de vida. Y lo ha hecho sin cortapisas, con la crudeza de un micrófono recogiendo los pensamientos surgidos desde el reconocimiento de que hay un antes y un después de la aparición de ese ruido interior…

Huía del silencio para no escuchar el interior”.

Saber que el ruido ya era para siempre… para siempre es mucho tiempo

No voy a escuchar el silencio nunca más

Estas son algunas de las afirmaciones teñidas de resignación que escapan de los labios de los protagonistas a los que el documental retrata fielmente. Hay reflexiones surgidas al amparo de nuestra turbulenta relación con el mundo del silencio…

Al ser humano le atemoriza el silencio, no nos gusta escuchar nuestro propio mundo interior.”

Con el fin de que nos cuenten sus sensaciones Arratibel introduce a los protagonistas de su documental en la Cámara Anecoica, construida en Minnesota (Estados Unidos), y la cual fue diseñada para absorber el 99,99% de los sonidos. Por lo visto ningún ser humano puede permanecer dentro de esa Cámara más de 45 minutos sin volverse loco. La explicación sobre ese fenómeno es la siguiente: “Al parecer cuando se elimina completamente el sonido de una estancia el oído del ser humano hace todo lo posible por localizar una fuente de sonido, lo que hace que su propio cuerpo se convierta en generador de todo el sonido de la estancia. Así, aquellos que han vivido la experiencia de permanecer en una cámara anecoica durante un tiempo prolongado comienzan a escuchar los sonidos de su respiración, los latidos de su corazón y hasta de sus tripas, lo que puede llevar a que la mente pueda perder el control e incluso puede provocar efectos en el equilibrio. La persona que más tiempo logró permanecer en esta cámara logró estar dentro unos 45 minutos antes de comenzar a dar síntomas de pérdida de control mental o locura.”

El ser humano no esta “construido” para vivir en el silencio absoluto, nuestros cerebros están adaptados a percibir sonidos para entender el mundo.

Los sonidos que el compositor norteamericano John Cage escuchó en esa misma Cámara, uno agudo y otro grave, correspondían, tal como se le explicó, al de su propio sistema nervioso y circulatorio respectivamente. Vivir sin sonidos nos produce angustia vital, sin embargo los atronadores ruidos interiores que algunos padecen pueden hacerles llegar igualmente hasta las fronteras de la locura.

Cruzar a uno u otro lado de esa frontera en el que el sonido es la compañía que necesitamos nos hace comprobar que existe una “zona de seguridad” donde las cosas, el mundo y la vida se vuelven reconocibles y en consecuencia perdemos todos nuestros miedos.

Necesitamos el sonido para sobrevivir. Pero al igual que ocurre con el dinero o la inteligencia una total ausencia o un exceso de sonido revierten la curva de bienestar hacia una profunda infelicidad.

Feliz audición querido lector.

JUNIO 2015

VEO UNA VOZ

No hay nada más admirable y más digno de elogio que lo que libera las potencialidades de un individuo y le permite desarrollarse y pensar.

Oliver Sacks

 

El pasado día 19 de febrero el escritor y neurólogo Oliver Sacks anunció en el periódico New York Times su próxima muerte en un artículo exento del pesar o la tristeza propios de quienes se saben condenados a dejar de existir en muy poco tiempo. Muy al contrario, el artículo sólo se puede adjetivar como muy vital.

No oculta que la cercanía de la muerte le causa miedo, sin embargo…

No puedo fingir que no tengo miedo. Pero el sentimiento que predomina en mí es la gratitud. He amado y he sido amado; he recibido mucho y he dado algo a cambio; he leído, y viajado, y pensado, y escrito. He tenido relación con el mundo, la especial relación de los escritores y los lectores.

Y, sobre todo, he sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta, y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura.

 

Para quienes sintáis interés o curiosidad por el artículo completo de Oliver aquí os dejo el link a la traducción al español publicada en el periódico El País, merece la pena:

http://elpais.com/elpais/2015/02/20/opinion/1424439216_556730.html

Entre otros muchos libros Oliver escribió Despertares, en la que está basada la película del mismo nombre protagonizada por Robert de Niro y Robin Williams, en el que se relata la historia real del descubrimiento por parte de Oliver, en 1969, de los efectos benéficos temporales de la L-dopa y su aplicación a pacientes catatónicos que sobrevivieron a la epidemia de encefalitis letárgica de 1917-1928.

Pero el hecho de traer la noticia del anuncio de Oliver a este Blog tiene mas que ver con la lectura de uno de sus muchos libros, concretamente Veo una voz, dedicado al mundo de los sordos. Aunque el libro fue publicado en el año 1990 y ya evidencia el desgaste sufrido por el paso del tiempo, el texto cobra valor como testimonio de la deplorable situación de la comunidad de sordos en un periodo concreto de nuestra historia sin que podamos decir que en la actualidad haya mejorado notablemente dicha situación.

Yo me he visto reflejado parcialmente en las historias que describe en cuanto a las dificultades de integración que se sufre cuando uno está privado del sentido de la audición. En algunos casos se podría hablar incluso de humillación, de vejación, de exclusión social, de imposibilidad de sentirte parte útil y activa de la sociedad. Pero lo que más me ha llamado la atención es la categórica definición de la sordera como la más grave pérdida que una puede padecer incluso por delante de la ceguera. Escuchemos lo que nos dice Oliver al respecto:

Tendemos a considerar la sordera menos grave que la ceguera; tendemos a verla como un impedimento o un obstáculo, pero no la consideramos, ni mucho menos, tan terrible en un sentido radical. Los sordos prelingüisticos, que no pueden oír a sus padres, corren el riesgo de un retraso mental grave e incluso de una deficiencia permanente en el dominio del lenguaje, a menos que se tomen medidas eficaces muy pronto. Y una deficiencia del lenguaje es una de las calamidades más terribles que puede padecer un ser humano, pues sólo a través del lenguaje nos incorporamos del todo a nuestra cultura y nuestra condición humana, nos comunicamos libremente con nuestros semejantes y adquirimos y compartimos información. Si no podemos hacerlo, estaremos singularmente incapacitados y desconectados, pese a todos nuestros intentos o esfuerzos o capacidades innatas, y puede resultarnos tan imposible materializar nuestra capacidad intelectual que lleguemos a parecer deficientes mentales.

 

La adquisición del lenguaje es la manera en que el ser humano elabora conceptos y si hay menoscabo en ese aprendizaje del habla nuestro futuro queda totalmente condicionado, por eso es tan importante la detección precoz de la sordera en los bebés para poner todos los medios al alcance de nuestra tecnología médica con el fin de liberar cuanto antes el canal de comunicación que nos conecta con el mundo y pone en acción todas nuestras potencialidades.

El lenguaje no sólo nos permite comunicarnos con el exterior sino también con nuestro interior, es decir es la base del pensamiento. Nosotros pensamos en nuestro idioma, si por cualquier causa esa adquisición natural del lenguaje queda bloqueada, por ejemplo a causa de una sordera congénita, también se bloquean los canales de comunicación que nos permiten no sólo desarrollarnos en sociedad sino también como seres humanos completos y capaces.

Yo no era consciente en mi infancia de que cada vez oía menos y para mi entorno familiar y educativo era un niño introvertido, tímido, distraído y que no prestaba atención en clase. Recuerdo un episodio especialmente… desagradable de esa etapa tan complicada del aprendizaje. Me encontraba en clase cuando un profesor me llamó por la espalda. No le oí. Ante lo que el interpretó como un pasotismo por mi parte y exhibiendo un notable enfado me dio un golpe con los nudillos en mi oído derecho. Yo no lo vi venir porque el golpe me llegó desde detrás. El efecto inmediato es que me caí al suelo y al intentar levantarme me volví a caer como consecuencia del mareo que me produjo el golpe. Ante los inútiles intentos de levantarme llamaron a un taxi que me llevó a mi casa aún con un gran mareo. En el camino recuerdo que me preguntaba por la causa de que el profesor me propinara ese bestial golpe sin que yo hubiese hecho nada para merecerlo. Le había oído decir muy enfadado que yo no prestaba atención. Pero no comprendía porqué decía aquello.

En aquella época este tipo de violencia en las aulas por parte del profesorado no era inusual y no fue ni la primera ni la última vez que lo sufrí. Cuando acudí a la consulta del otorrino en Madrid y mi madre y mi hermano Juan le explicaban al médico que sospechaban que mi caso no se trataba de una falta de atención sino un problema auditivo, el médico pudo comprobar el desastre existentes en mis oídos como consecuencia de una serie continua de fallos médicos de los otorrinos locales en la franja de edad de 1 a 9 años, edad ésta  en la que se me realizó una operación de urgencia que duró más de 4 horas y en donde se me realizó un vaciado del oído derecho por encontrarse todo completamente infectado, el oído izquierdo sufrió una operación similar al poco tiempo.

No guardo rencor a nadie. Ni médicos, ni profesores, ni compañeros de clase. A nadie. Los muchos episodios de humillaciones, las interminables noches de dolor grabadas a sangre y fuego en mi cabeza, el sufrimiento por el aislamiento, etc. etc. son parte inseparable de mi fortaleza actual. Estoy alejado de cualquier tentación de caer en el victimismo o la auto compasión. Soy de carácter vital y alegre. Así me parió mi madre, a su imagen y semejanza, y así moriré. Pero a raíz de todas aquellas experiencias soy consciente de que es necesaria una estrecha  vigilancia desde la más temprana edad para detectar cualquier problema en esa etapa tan importante del ser humano donde empieza a despertar a la vida.

 

Oliver Sacks dedicó toda su obra literaria a las enfermedades neurológicas y sensoriales. Su viaje de vida está a punto de finalizar pero nos ha legado una mirada diferente sobre algunas enfermedades incapacitantes.  Desde el agradecimiento y el reconocimiento a su labor espero y deseo que el final de su viaje sea lo más pacífico y tranquilo posible.

UN DIA CORRIENTE, UN DIA ESPECTACULAR

La felicidad nunca le llegará a los que no aprecian lo que ya tienen.

Bernard Shaw

Al abrir los ojos los primeros diez minutos de cada mañana en la vida de quién esto escribe se dedican íntegramente a la atenta escucha del silencio, un autentico placer-delicatessen reservado sólo a los desposeídos de la capacidad auditiva. Es un momento perfecto en el que la vida aún no tiene Banda Sonora.

Subo la persiana de mi habitación y vuelvo a la cama para disfrutar del espectáculo.

Sólo el maravilloso sonido del silencio envuelve las magnificas vistas del cielo que empieza a teñirse de impresionantes colores apenas posibles en otro sitio que no sea un indefinible firmamento cuya perfección queda bellamente acompañada por el tranquilo vuelo de algunas aves.

Diez minutos de respiración tranquila y mente vacía de cualquier pensamiento me permiten hacer acopio de la suficiente energía y serenidad para poner el pié en el suelo.

Una vez en la ducha, imagino el sonido del agua cayendo sobre el suelo y empiezo a sentir la necesidad de “conectarme” al mundo de los sonidos. Una vez con el pelo bien seco y vestido le dedico unos pocos minutos a ese especial ritual mañanero.

Para empezar me quito el tapón que protege el pilar durante la noche, en mi caso dicho tapón cumple también la función de impedir que la piel se mueva alrededor del pilar y me produzca herida. A continuación lo limpio con alcohol y un pañuelo de papel.

TAPON BAHA

Después de guardar el tapón en una cajita destinada al efecto procedo a limpiar la zona de piel que rodea al implante con una toallita impregnada con agua oxigenada.

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Seguidamente, una vez bien seca la zona me pongo el bendito implante BAHA, ”et voilà” , TODO COBRA VIDA como por arte de magia. Vuelvo a escuchar los sonidos de la calle, el ruido de mis pisadas sobre el parquet, la alarma del microondas, las noticias de la radio, el tostador disparando el pan…

Que cosas más sencillas pero que alivio poderlas oír nuevamente.

Para que los no-sordos se pudieran hacer una idea de lo que hablo cuando describo este reencuentro diario con el sonido sólo tienen que cerrar puertas y ventanas del cuarto donde esté la televisión, darle al botón MUTE del mando a distancia del televisor y después de un rato viendo las imágenes silenciosas volverlo a activar.

En el caso de los deficientes auditivos el botón MUTE se encuentra permanentemente encendido en nuestras cabezas y sólo la ciencia y la tecnología permiten el milagro.

El dispositivo que llevo desde hace 14 años!!! es el BAHA CLASSIC, viene a ser algo así como los legendarios SEAT 1500 que durante muchísimos años después de dejar de fabricarse se estuvieron viendo por las carreteras españolas, y sobre todo como herramienta de trabajo de los taxistas. Eran coches robustos y duros. Así que puede decirse que en el caso de este modelo de Baha que llevo no ha quedado demostrada la teoría de la OBSOLESCENCIA PROGRAMADA que enunciada de forma sencilla viene a decir algo así como que todos los productos tecnológicos tienen un tiempo de vida útil programado por los fabricantes para que los usuarios tengan que estar renovándolo constantemente. En el caso del Classic el tiempo estimado de vida útil creo que era de 5 años, en mi caso dicho tiempo ha quedado ya casi triplicado y ahí está: como el primer día.

Quizá tenga también mucho que ver el hecho de que procuro tener un exquisito cuidado en el manejo y protección del aparato:

  1. Me lo quito en cuanto noto que voy a sudar lo más mínimo o cuando empieza a llover.
  2. Lo guardo cada noche en su cajita para protegerlo de polvo y humedad.
  3. Le limpio con asiduidad las impurezas que hubiese en el procesador como restos de piel, sangre o pelos.

Ya de camino al trabajo soy consciente de que eso, trabajar, es algo que también puedo hacer gracias al “milagro” que diariamente produce el “cacharrito” que sobresale en la parte posterior de mi cabeza y que a algunos llama la atención sin entender muy bien si se trata de un extravagante piercing, un moderno auricular o una cámara oculta  🙂   Incluso algunos, los más osados, preguntan con cara extrañada por la funcionalidad del artilugio a lo que yo contesto sin ninguna cortapisa.

No sé vosotros pero eso de poder “desconectarme” de los ruidos exteriores me parece en algunos casos un poder sobrenatural que utilizo en algunas ocasiones con mucho gusto. Trabajo como funcionario atendiendo al público y cuando los decibelios del entorno laboral se elevan como consecuencia de la natural tendencia del ciudadano medio español a elevar la voz para ser oído por encima de los demás no dudo en lo más mínimo en utilizar mis “superpoderes” y con gesto disimulado les bajo las voces a los demás sin que ellos se den cuenta. Una vez pasado el tornado “decibélico” vuelvo a recuperar el original sonido ambiente con gran alivio por mi parte.

La agenda de las tardes se completa con actividades inimaginables para mí hace unos años como es el caso de las clases de conversación en inglés. Una de las cosas que más he disfrutado después de implantarme el Baha fue poder aprender inglés en serio, sobre todo teniendo en cuenta que una de mis pasiones son los viajes, cuanto más lejos mejor.

Los discapacitados no somos distintos a los demás en nuestro mundo cotidiano. Sufrimos, amamos, deseamos, nos desencantamos, tenemos esperanzas, ilusiones, miedos… pero soy consciente de que a veces la cosas se vuelven más complicadas para los que tenemos que lidiar con situaciones “normales” para los no-sordos. Yo he terminado por adaptarme, sobre todo psicológicamente, al hecho de que hay momentos en que no puedo moverme en un plano de igualdad con los demás. Pero uno termina siempre por acostumbrarse.

Es ese el caso por ejemplo de un viaje a Granada en el que entré en un local de baños árabes. Envuelto, nada más entrar en el vestuario masculino, en nubes de vapor muy húmedo como consecuencia de las varias piscinas existentes a muy alta temperatura me tuve que desenvolver sin el Baha por lo que tuve que agudizar el sentido de la intuición e intentar imitar, aunque fuese torpemente, lo que los demás hacían.

También recuerdo ahora aquella época anterior al Baha llenos de momentos en los que la gente piensa de ti que eres un estúpido por no responderles a sus preguntas o comentarios, y yo sin enterarme de que eso había sucedido. Imaginaros el cabreo mayúsculo de quien me pregunta y después me reprende por no contestarle y yo… sin inmutarme. Es para matarme. Desde aquí pido perdón a todos aquellos a los que no se lo pude pedir en su momento, que no sé cuántos serán porque como no me enteraba…

Una de esas muchas ocasiones fue cuando en la Asociación de Vecinos más cercana me apunté a un gimnasio, en el calentamiento previo había una pequeña carrera por la sala y sólo en la comida final de despedida de verano en junio me enteré que algunos al principio me consideraron un maleducado integral, resulta que a la carrera se ponían a mi altura y me hablaban con comentarios del estilo “Yo te conozco de algo / ¿vives por aquí cerca? / tu hermano me dio clase”, etc.etc. y mi respuesta era… silencio, ni mirarlo siquiera. Imaginaos.   Por suerte, finalmente en la clase se supo que yo era sordo y cundió la paz y menguó en mucho las ganas de asesinarme. En la cena de despedida, cuando salió el dichoso tema y el consecuente cachondeo, les dediqué a todos una amplia sonrisa al tiempo que le mostraba el dedo corazón apuntando al techo. Se terminaron de volver incondicionales míos. 🙂

Cada día es para mi una maravillosa oportunidad de establecer nuevamente comunicación con el “exterior”, de sentir la indefinible sensación de ser parte de algo mucho más grande que yo mismo, y el hecho de haber carecido durante muchos años de esa facultad me hace valorar, apreciar, saborear la vida en sus más pequeños detalles. La mayor fortuna que una persona puede tener es la capacidad de disfrutar de lo mucho o poco que la vida nos trae, esa capacidad hace que el acto más sencillo sea lo más espectacular del Universo: una cerveza con los amigos, un beso o un abrazo sincero, los colores de una puesta de sol o un amanecer, una  buena película, una música que nos conmueve, una mirada de confianza…

Cada noche cuando ya de nuevo en la cama revivo los momentos que ha deparado el día siento que incluso aunque haya hecho las mismas cosas que el día anterior ha sido un día nuevo, intenso, brillante… porque lo he vivido…. con todos mis sentidos.

Para mi un día corriente es en realidad un día espectacular, porque vuelvo a oír.

Disfrutad de todos los sentidos de que dispongáis, incluido el común.

29.01.2015 PRESENTACIÓN

 

Cada mañana, al despertarme, experimento un placer supremo: el de ser Salvador Dalí, y me pregunto,  maravillado, qué cosa maravillosa le reserva el día a Salvador Dalí.

Salvador Dalí, un optimista descarado.

 

Mi nombre es Jesús. Tengo 51 años, vivo en Cartagena, funcionario de profesión. Tengo dos hijas, pareja, amigos y cada día una vida vivida y otra por vivir. Me encanta viajar, la gente, la música, la lectura, la informática, aprender cosas nuevas constantemente, me gusta la ciencia y sus vertiginosos avances, uno de esos milagrosos avances ha permitido que muchos de los que de otra manera estaríamos condenados al ostracismo podamos vivir otra vida radicalmente distinta, porque… soy sordo. Mejor dicho, fui sordo hasta el año 2001 en que fui operado en Barcelona para implantarme un sistema de conducción ósea Baha.

Haber sido sordo hasta hace unos años supuso en mi caso pasar en ocasiones por momentos muy difíciles en mi vida. Hoy en día los problemas derivados de la sordera han dejado paso a otros de importancia menor reducidos a como manejarme en todos los aspectos con el implante osteointegrado que llevo en la actualidad y que me ha permitido una vida mucho más…. ¿plena?, ¿intensa?, si, así ha sido, pero sobre todo me ha facilitado salir de ahí dentro, del fondo del pozo de incomunicación donde las personas que pierden la vista o el oído se encuentran inmersas.

No reniego en absoluto de todos aquellos años de aislamiento, de humillaciones en aquellos lejanos años como estudiante, de luchas por ocupar un lugar, de abrirme camino, de tener sentido de pertenencia a colectivos donde la sordera era motivo de exclusión. Todo aquello labró mi carácter y me volvió tolerante hacía los demás de la misma manera que yo reclamaba tolerancia para mi disfunción. Hoy todo aquello ha quedado en el trastero de los recuerdos. Sin más.

Mi sordera es post-locutiva, fue fraguándose en los años iniciales de mi vida a raíz de una otitis mal tratada por los médicos que desde que tenía un año me llevó, entre otras muchas cosas, a pasar noches enteras despierto a causa de un dolor insufrible en el oído interno y que finalmente derivó en una primera urgente operación quirúrgica a los 9 años en la que tuvieron que vaciarme el oído por encontrarse todo infectado. A esa primera siguieron 7 operaciones más en ambos oídos que dio como resultado una sordera casi total.

Hoy en día, la recuperación casi plena del sentido de la audición me hace abrazar la vida con más intensidad, me hace valorar cada minuto en la que tengo posibilidad de escuchar a los demás, de oír los sonidos que anteriormente eran inalcanzables para mi. Como en el caso del hilo musical existente en la consulta del doctor que por primera vez me conectó el implante en el año 2001, me cayeron dos silenciosas lágrimas por las mejillas al decirme el médico que ese hilo musical llevaba funcionando durante todos los años anteriores en que yo había pasado por su consulta sin que yo pudiera oírlo.

Somos muchas las personas que formamos el llamado “endogrupo” de los discapacitados auditivos. Para su pertenencia a él no hay requisitos mínimos. No es necesario compartir actitudes ni siquiera conocer a los compañeros de grupo. El simple acto de saber que se pertenece a un grupo basta para sentir la agradable sensación de no sentirse sólo.

Y con ese pensamiento dominante en mi mente pretendo con este modesto blog poner negro sobre blanco, con el buen humor y la seriedad debidas, todo lo que pasa por la cabeza y cuerpo de alguien que fue privado de un sentido tan primordial como el de la audición. Estoy seguro que mi historia es también la de muchos que han pasado por las mismas o similares vicisitudes. Pero no estáis solos. Aunque no me oigáis, no estáis solos.

Con todos mis sentidos en activo me siento plenamente vivo.

Hasta la próxima entrada.